Es la feria que conocés —los puestos, las lonas, los carteles— con el infierno saliendo desde abajo. Lo que ves adentro está armado a mano: la grieta, el altar, cada cartel.
La entrada se le compra a BkPino con Tronos — los mismos que ganaste matando en la Arena. No se compra con plata, como todo lo demás acá. Y pide 20 resets: no es el primer lugar al que vas, es adonde llegás.
Entrás con boleto de 30 o de 60 minutos y adentro el tiempo corre: tu corrida dura lo que pagaste. Los bichos son duros de verdad — nueve veces la vida y el triple de daño de los monstruos sobre los que están construidos. Lo que farmeaste es tuyo.
De ahí salen excellents y ancients de los sets de 380 y 400 —Titan, Paewang, Destroy, Hades, Dragon Knight, Phoenix Soul—, más spheres y seeds. Se puede entrar en party: los bichos están pensados para que convenga.
Y no se trata de meter horas: el servidor mide tu eficiencia
—lo que sacás por minuto— y los tres mejores se llevan el título
Señor de La Salada. Desde el juego,
/salada te abre tu ventana y te dice cómo venís.